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Fellow Floor

Alquilar mi piso a estudiantes, ¿me interesa?

La respuesta a esta primera pregunta es clara: te interesa y mucho.
Para ser concretos, la cifra de estudiantes que el pasado curso 2019/20 se decantaron por salir de casa y emprender un nuevo día a día sin sus padres, se sitúa en los 450.000 inquilinos, un tercio de la cuota de estudiantes que realizan sus estudios de grado o máster. 

Todo estudiante busca su mejor opción, teniendo en cuenta múltiples factores como: su situación familiar, necesidades, las recomendaciones que recibe o preferencias académicas.

Tras el primer estudio de mercado de Fellow Floor, nos dimos cuenta que la mayoría de universitarios junto a sus familias elige dónde establecer su nuevo hogar teniendo en cuenta:

1. ¿Cuál es mi presupuesto para pagar el alquiler del piso y sus gastos?
2. ¿El piso está cerca de donde voy a estudiar/trabajar?
3. Perfil del inquilino (teniendo en cuenta la personalidad, en qué curso está o su estilo de vida)
4. Qué me recomiendan estudiantes que ya han pasado por la experiencia

¿POR QUÉ CONFIAR EN LOS ESTUDIANTES?

SEGURIDAD EN EL COBRO

Alquilar un piso a universitarios es, desde hace años una opción más que rentable. Los precios de alquiler no son demasiado elevados, sobre todo si comparamos con otras opciones de alojamiento como residencias o colegios mayores. 

La razón principal por la que hay mayor seguridad en el cobro es porque el precio total el inmueble es soportado por todos los inquilinos que viene en el piso, que suele estar compuesto por tres o cuatro estudiantes.

Según los expertos, no es habitual encontrarse con problemas de impagos ya que el estudiante que acude a otra ciudad suele tener la solvencia económica suficiente como para valerse sin problema a través de sus familia. Además, aunque hay bastante rotación, es un colectivo que al menos dura un curso escolar en el mismo inmueble. Es importante desatacar que las mayores rotaciones suelen darse en los primeros cursos universitarios, donde éstos, no se han asentado del todo en la ciudad ni en su nuevo entorno.

POSIBLES DAÑOS, UN TEMOR

El pensamiento principal a la hora de replantearse alquilar a un grupo de estudiantes un activo tan importante como lo es un bien inmueble, es principalmente la preocupación de posibles destrozos, mal cuidado y molestias. Pero… ¿Por qué el propietario no debería preocuparse?:

Un primer dato para tranquilizar, es que de media menos del 10% de los arrendamientos en los que intervenía un estudiante han tenido algún daño o rotura que no proviniese del uso diario del inmueble. 

A esto se le suma que teniendo en cuenta la fianza depositada al firmar el contrato entre las partes, son prácticamente inexistentes los propietarios que no alquilen a este segmento por los daños o perjuicios que puedan ocasionar. 

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